La crucifixión de Cristo no fue falta de poder.
Cuando arrestaron a Jesús, Él mismo dijo que podía pedir al Padre y recibir doce legiones de ángeles. Decenas de miles listos para descender.
El cielo no estaba ausente. Estaba contenido. La historia bíblica de la cruz revela que la redención no ocurrió por debilidad, sino por decisión.
Si una sola legión hubiera descendido, la crucifixión de Jesús habría terminado… pero también la salvación.
